¿El aprendizaje es algo tan absolutamente trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Definitivamente después de dar lectura a este trabajo de Xavier Vargas (2005), no podemos seguir afirmando, ni siquiera parcialmente, que un proceso tan complejo como lo es el aprendizaje, pueda ser observado y medido de esta manera y mucho menos en un modelo educativo por competencias.
Es un proceso en donde intervienen elementos tan igualmente complejos, como son: competencia, aprendizaje, aprendizaje significativo y aprendizaje situado, en donde se requiere, por lo tanto, una observación continua a lo largo del mismo para poder apreciar los intereses del estudiante, su forma de apropiarse del conocimiento y hacerlo significativo, situado dentro de la problemática detectada de la realidad de su entorno y planteada por nosotros los maestros, facilitadores o mediadores.
Es muy importante que en el rol que nos toca desempeñar dentro de este proceso, estemos ciertos del alcance y la importancia del mismo, pues podemos acercar al alumno al logro de los propósitos establecidos o podemos hacerle el camino lo más difícil posible o, incluso, desviarlo totalmente del mismo.
El aprendizaje es algo tan complejo y a la vez tan simple, que en ocasiones parece tan trivial si no alcanzamos a comprender el proceso en todo su conjunto, que se da en el andar diario de cada ser humano y somos quienes enseñamos, facilitamos o mediamos (cualesquiera que sea el término a utilizar) quienes le podemos dar hoy en día en que las competencias son el boom dentro de la educación, un enfoque automatizado, parcializado, sólo para lograr ciertos propósitos que coloque a los estudiantes como muy competitivos dentro de cierto ámbito laboral, o quienes le demos un sentido más humano, provisto del desarrollo de valores para que logren, en palabras de Jaque Delors el qué y el cómo, pero también él con quién y el para qué y logren saber convivir y saber ser , logrando con el que sean competentes dentro ciertos ámbitos laborales, pero competentes para cualquier aspecto de su vida diaria.
Es un proceso en donde intervienen elementos tan igualmente complejos, como son: competencia, aprendizaje, aprendizaje significativo y aprendizaje situado, en donde se requiere, por lo tanto, una observación continua a lo largo del mismo para poder apreciar los intereses del estudiante, su forma de apropiarse del conocimiento y hacerlo significativo, situado dentro de la problemática detectada de la realidad de su entorno y planteada por nosotros los maestros, facilitadores o mediadores.
Es muy importante que en el rol que nos toca desempeñar dentro de este proceso, estemos ciertos del alcance y la importancia del mismo, pues podemos acercar al alumno al logro de los propósitos establecidos o podemos hacerle el camino lo más difícil posible o, incluso, desviarlo totalmente del mismo.
El aprendizaje es algo tan complejo y a la vez tan simple, que en ocasiones parece tan trivial si no alcanzamos a comprender el proceso en todo su conjunto, que se da en el andar diario de cada ser humano y somos quienes enseñamos, facilitamos o mediamos (cualesquiera que sea el término a utilizar) quienes le podemos dar hoy en día en que las competencias son el boom dentro de la educación, un enfoque automatizado, parcializado, sólo para lograr ciertos propósitos que coloque a los estudiantes como muy competitivos dentro de cierto ámbito laboral, o quienes le demos un sentido más humano, provisto del desarrollo de valores para que logren, en palabras de Jaque Delors el qué y el cómo, pero también él con quién y el para qué y logren saber convivir y saber ser , logrando con el que sean competentes dentro ciertos ámbitos laborales, pero competentes para cualquier aspecto de su vida diaria.